martes, 25 de noviembre de 2014

Comer en Italia



Visitar la Ciudad Vaticano en Roma fue una experiencia que me permitió acercarme a la religión que ha marcado las pautas de mi vida y me enseño obras de arte inigualables como la capilla Sixtina. Luego de observar tantas bellezas y de sentir la bendición de este lugar, era necesario acercarme a los platos que a diario tengo la oportunidad de degustar en mi propia casa.

Un plato con tres tipos de pasta: bolognesa, lasaña y noquis rellenos fueron mis compañeros del día. Un sabor al que ya estaba familiarizada pero aún así me sorprendieron. No se si sería el tomate italiano, lo cierto es que era un sabor más fuerte y menos venezolano, tal vez sin el toque del ajo y del ají dulce que usan en casa para preparas las carnes de la pasta. 





En Roma, me encontré con pizzerías donde venden las pizzas  por kilo, no por pieza como estamos acostumbrados en Venezuela. Esta idea me pareció genial ya que escoges distintos tipos de pizza según tu antojo y pagas lo que pese esta combinación, sin tener que echar todos los ingredientes en una sola pieza, los pruebas por separado o mezclados. 

 En la foto hay dos pizzas, una de pepperoni y otra de jamón serrano, que acompañadas de cerveza, son geniales para pasar el raro sentados en la plaza, disfrutando del paisaje y la alegría de los italianos.









Además de la pasta y la pizza, otro ciudadano italiano que es obligatorio conocer al llegar a esas tierras, es el llamado gelato italiano. No hay un helado igual. La variedad de sus sabores y la cremosidad con que se derrite en la boca es una experiencia inigualable. Y si la degustación de esta creación divina se hace frente a la Fontana Di Trevi en Roma, entonces esta experiencia se torna en religiosa.  De solo acordarme  es una sensación inexplicable ¡Oh Mamma Mía!





Gracias por vivir conmigo los sabores que Roma dejó impregnados en mi memoria gustativa.


Maria Mercedes Boada
 

 

martes, 11 de noviembre de 2014

"Mayonesada"

Dándome un paseito por el occidente del país, me ha tocado resolver desayunos rápidos y gracias a Dios siempre hay un puestico de frituras para el desayuno (empanadas/pastelitos/papas rellenas/tequeños/arepas) que "salvan la patria". 

Si han estado en Maracaibo deben saber que ellos son los reyes de la fritanga. Tienen arepas y empanadas fritas y "operadas" por todos lados. Y para poner los nombres son muy creativos "tumba ranchos" y "agüita e' sapo" es lo que le sigue al que en mi parecer es el nombre más ruidoso de la gastronomía maracucha, hablo de los "huevos chimbos". 

Cuando se lee el nombre de un plato en una carta, se van asociando las palabras con las imágenes de las experiencias de cada quien, y se forma una idea que generalmente termina por hacer trabajar las glándulas salivales y animan a pedir el plato.

En cambio en Maracaibo hay que decir "ya va, ¿qué es eso?'" y esperar a que te expliquen para entusiasmarte, porque pensar en que vas a comer algo que tiene un "huevo chimbo" (si han olido un huevo podrido no querrán comer eso) o que tiene "agua de sapo", no es tan apetitoso en primera instancia. 

Hablando de saborear primero el plato en la imaginación, les tengo una anécdota: ¿Han comido alguna vez un pastelito de papas con queso?

Yo lo comí por primera vez hace unos días en Maracaibo, no creo que lo consiga si estoy muy lejos de allí... de hecho, hablando de diferencias entre comidas y ciudades con una maracucha, me dice "yo he ido varias veces a Caracas, no me parece tan terrible como muchos cuentan, hasta me gusta. Pero algo que no puedo olvidar es que allá no venden empanadas de puré". Mi reacción inmediata fue arrugar la cara y decir que a mi no me gustaban y ella me salió con una "mayonesada" (¿ya lo probaste?) y ese es un buen argumento para mí. 

→Anécdota dentro de la anécdota: Yo ya había probado los pastelitos con arroz y carne molida en Táchira, y aunque me parece que actualmente es innecesario ese otro carbohidrato en la combinación del pastelito, me encantó por la buena sazón de esas gochas y hasta probé las salsas de mayonesa que tenían #ChaoDieta. Sin embargo, la mejor impresión me la lleve al momento de pagar, como saben, comer acompañado es más sabroso, así que "nos comimos" dos pastelitos y dos batidos naturales grandotes y pague 105 bs, quedé casi en shock y sin ganas de volver a pagar una empanada en Caracas.←

Como les contaba, en Maracaibo comí los pasteles con puré y quesito calentito y derretido, no puedo decir que no me gustaron, a decir verdad me comi dos (mi nutricionista me va a mirar feo cuando me pese). Y eso que me quedaron debiendo los "tumba ranchos" y las "agüita e' sapo".

En definitiva, con esos nombres que le ponen los maracuchos a las comidas, hay que ser atrevid@s y tener siempre en mente el famoso eslogan de la mayonesa "No digas que no si no lo has probado".


Shahrazad Canquiz Kafella

Paseando por Madrid



Para conocer una ciudad es necesario visitar sus mercados populares. Por ello al llegar a España nos dedicamos a buscar aquellos mercados más representativos de cada lugar, aquellos que el tiempo y Cadivi nos dieran la oportunidad de conocer.


Al pasear por Madrid es visita obligada para una gastronomochica pasar por el Mercado de San Miguel.  Una estructura cómoda y moderna que alberga una gran variedad de sabores y olores






Nos faltó tiempo para probar los platos que se pueden realizar con cada uno de estos frutos del mar. Realmente hubiese sido toda una experiencia. Una tarea pendiente.





Si algo nos llamó la atención, fue la cantidad de especias que conseguimos al llegar a España. Esta presentación de distintas sales, nos pareció además  de interesante para probar, bella para la decoración de nuestra cocina.





Para unas chicas que cuidan su alimentación, el consumo de semillas y frutos secos es importante.  Esta presentación en cucuruchos de papel nos pareció genial, práctica y sana.  Ideal para matar el hambre mientras terminábamos nuestro paseo por el mercado





Al pasar por este puesto  el apetito se abrió como puerta automática. Quiche, pinchos, brochetas, tartaletas… ¡Mmm! ¡Una de cada una, por favor!






Comer en España es escoger esencialmente entre dos opciones: jamones y mariscos. Son los ingredientes principales de la cocina ibérica.





En Madrid, uno de los bocadillos más comunes son las croquetas con distintos rellenos, sobretodo con mariscos. En el mercado de San Miguel, no podíamos dejar de probar alguna de ellas... 





...aunque si el estómago y la cartera lo permitieran, debería haber sido una de cada una.




Una de las cosas impactantes del Mercado de San Miguel de Madrid fue su selección de pescados y mariscos frescos. Tan frescos que parecían recién sacados del mar, a pesar de que esta ciudad no está directamente en la costa.





Nunca he sido experta en pescado, es una tarea pendiente para mí, pero asumo que con el tamaño de este ejemplar, se podrá cocinar todo un banquete.








Con ingredientes tan frescos y variados, ya entendemos las razones que hacen de la comida española especialista en la utilización de mariscos








Es sólo un abreboca para conocer el sabor de Madrid. 
Sin duda, una visita que se debe hacer al menos una vez en la vida.

¿Te gustó el paseo?

Maria Mercedes Boada









jueves, 6 de noviembre de 2014

Qué buen acompañante: un cafecito.

Yo creo que en Venezuela, no hay una persona que no se encienda con el olor de un cafecito colado, o que no haya desayunado con un café negrito, o que todos los planes con los amigos o pretendiente incluyan una excusa que termina así: "... y te invito un café."

Las Gastronomochicas, juntas o individualmente, siempre estamos pendientes de un cafecito. Shra lo toma en la mañanita, Nashla cuando le duele la cabeza, Meche para la meriendita y Luany, bueno, yo lo tomo sin motivo específico, cada vez que puedo o se me antoja, ¡qué venga un guayoyito! (que no sea tan clarito, pero que no llegue a ser un negrito... ah, y en tamaño familiar).

Un desayuno consentidor lleva un cafecito. 
Una reunión a media mañana, donde no sabes si tienes sueño o cómo se llama esa sensación que inunda tu cuerpo, se inicia con un café. 
Después del almuerzo, un cafecito nunca cae mal. 
Una tarde en la oficina, embotados de una presentación y de un solo tema, fluye con un café. 
Por supuesto, no falta que te reunas con amigos a contarse las últimas novedades y acompañarse con un café.

Así como hay usos y momentos, el café también tiene sus nombres... y esto nos inspira a compartir estas infografías:


Extraído de: http://lataguaritadelsabor.com


Extraído de: http://www.cafeveracruz.com





En definitiva, es muy rico tomarse un cafecito a media tarde y contarle a tus amigas todo lo que ha pasado en una semana o en un día... así que, también, les dejamos un "Adriana" que compartimos ayer en Artesano Cafetería.




¡Disfruten de sus próximos cafecitos!... y cuéntennos todo lo que piensan y sienten cuando están tan bien acompañados a través de:







Luany Rodríguez.



martes, 4 de noviembre de 2014

La Libertad, el Ingrediente indispensable de cualquier plato

Joan Miró define al cocinero como un artista y es que: “El cocinero no es una persona aislada, que vive y trabaja solo para dar de comer a sus huéspedes. Un cocinero se convierte en un artista cuando tiene algo que decir a través de sus platos como un pintor en un cuadro”. Hace algunos días, celebramos al cocinero, y a través de nuestra cuenta en Twitter (@gastronomochica) y en Instagram (@gastronomochicas) felicitamos a aquellas personas que nos reconfortan el alma cuando estamos tristes, o son parte silenciosa de nuestras grandes celebraciones con sus platos y creaciones.

El arte de cocinar se cultiva con el trabajo arduo, es verdad, pero un ingrediente fundamental e indispensable es la libertad, la libertad de crear y de innovar platos nuevos, nuevas formas de presentar los tradicionales.
En estos días estábamos viendo una película llamada Chef de Jon Favreau en la que el chef Carl Casper (Jon Favreau) renuncia a su trabajo porque el dueño del restaurante no le permite innovar con nuevos platos bajo la excusa de que sus comensales regresan para comer lo que ya conocen. Tras una acalorada discusión se va, y pasa por un proceso de reinvención, en el cual se muestra como vuelve su pasión por la cocina en la medida que tiene la autonomía para crear y va recorriendo el país incorporando alimentos regionales en sus preparaciones de manera que cada ciudad en la que llegaba fusionaba los sabores autóctonos con sus creaciones.




Así, nos muestra la importancia de la libertad, la autonomía, la pasión y la disciplina como ingredientes fundamentales en la vida y en la cocina, esta última como expresión de la primera. Desde esta ventanita pedimos a nuestros cocineros que no se dejen arrebatar la libertad y la pasión para seguir creando esas obras de artes que nos transmiten y proporcionan sensaciones, imágenes, recuerdos y momentos únicos e inolvidables.

Nashla Báez.