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sábado, 10 de septiembre de 2016

Dinccionario de la Arepa

Sabemos que hay ya bastantes diccionarios de arepas venezolanas, pero no pudimos aguantar las ganas de escribir el nuestro. Aquí les van las definiciones de las arepas que podemos conseguir en nuestro país.

Arepa Andina:
Inmediatamente la arepa de trigo nos transporta a Los Andes, donde la arepa se come de harina de trigo y en muchos casos tiene un saborcito dulce, son planitas, redonditas, y calientitas y con nata son un regalo del cielo, o de las montañas.

Arepa de papá:
1. Suceso extraño que pasa cuando mamá no puede hacer las arepas y papá debe salir al rescate. Generalmente las arepas de papá son extrañas, suelen quedar crudas y estar rellenas con diablito o Cheese Whiz.
2. En algunos casos la arepa de papá puede sorprender: siendo ésta de textura suave, con una redondez bien definida, no está cruda ni quemada y tiene algo más que diablito o Cheez whiz

Arepita Dulce:
De las abuelas aprendemos que las arepas también son dulces, pues ellas ponen su dulzura de anís y papelón en la masa de maíz, que junto al queso blanco rallado es  el guiño de consentimiento perfecto para todo nietecito.

Arepas en el Beisbol:
La emoción de meterle varias carreras al equipo contrario cuando el otro está en cero. ¿Quién no ha vivido el momento de su vida celebrando arepas en el estadio? ¿y si son nueve arepas? ¡uff! Decimos que “le metió nueve arepas”, si un equipo no deja meterse ni una carrera en los 9 innings.

Arepitas con nata:
Dícese de la entrada más sabrosa del mundo, que consta de mini arepitas de maíz, fritas o a la plancha con una porción de nata (que está entre la crema de leche y el queso crema) servida de manera que siempre te sobre y tengas que pedir otra ración de arepitas, pero que no alcance para toda la segunda ración y tengas que pedir más nata: el circulo vicioso de las arepitas con nata… solo los profesionales pueden salir.

Cabimera:
Es una arepa propia de Cabimas, estado Zulia; que luego de ser horneada es rebozada y "el relleno" de salsas, queso y proteínas ya sean carne, pollo, pernil, chuleta o todas las anteriores se le coloca encima, para terminar comiéndosela como ninguna otra, ésta la más “indecente” se come con cuchillo y tenedor.

Dominó:
La llamada domino es la arepa rellena con caraota negra, por lo general es la que queda del día anterior o, esa que se refríe o simplemente se calienta en el microondas, con bastante queso blanco rallado para que nos recuerde a una ficha de domino, esa que nos lleva a las partidas de las tardes del domingo con nuestros amigos.

Jamón y Queso:
Hablamos de ¡la combinación de las combinaciones! ¡El Matrimonio perfecto! La arepa que le gustaba a La Billo´s Caracas Boys (por su Canción a la arepa)

 Perico:
Hablamos en esencia, de un clásico: de la arepa rellena con huevos revueltos, tomate y cebolla picaditos.

Rompecolchón:
Variedades de frutos del mar, suelen llevar calamares, pulpo y pescado a la vinagreta, además viene con vegetales como cebolla, ají y pimentón. Su nombre se debe a sus supuestas propiedades afrodisíacas.

Tumbarrancho:
El tumbarrancho es una muestra de la creatividad y el ingenio de un extranjero en la mesa del maracucho, tras la necesidad de una comida sustanciosa un italiano le agregó mortadela a una arepa para freirla tras pasarla por una mezcla de harina y huevo y luego rellenarla con lo que tenía en casa, al principio sólo era repollo y queso, ahora, la imaginación del comensal es la que limita el contenido. Calorías, es la palabra que define a ésta arepa, su preparación es de las más elaboradas.

Viuda:
¡Oh pobre viuda! Que sin acompañante vaga, buscando una sopita caliente a quien acompañar, o un alma hambrienta a quien recuperar.

Team Gastronomochicas

martes, 14 de octubre de 2014

Estrenando Táchira

Como buena Gastronomochica que soy, siempre ando con mi antena gastronómica encendida buscando qué aprender.  A donde sea que viajo, cualquiera que sea el motivo, intento conocer algo nuevo respecto a la cultura alimentaria del lugar.

La semana pasada estrené un estado de Venezuela: Táchira. Aunque tengo mis parientes gochitos, mi conexión con Los Andes venezolanos se reduce a un viaje de día y medio con motivos funerarios a Mérida y estos últimos tres días de trabajo en Táchira. Sin embargo, a los dos pude sacarles algo de provecho gastronómico.

Mi cortísimo viaje a Mérida me dejó ver por primera vez La Paradura del Niño: Una lindísima tradición cuyos cantos quedaron en mi corazón y la comidita que ofrecieron quedó en mi alma; del chocolate caliente con queso quedé enamorada y disfruté mucho los pequeños vasitos de miche que esa noche me convidaron (en verdad te calientan el cuerpo). La atención del merideño me encantó, son excelentes anfitriones.

Mi visita a Táchira, no mucho más extensa que la de Mérida, me dejó conocer a la Pisca Andina y al Caldo de Papas, además de unos buenos restaurantes en la ciudad de San Cristobal.
Desde que salía de Caracas empecé a preguntar qué se comía en Táchira, por casualidades del destino, el taxista que nos llevaba al aeropuerto había nacido en esa ciudad (ni tanta casualidad, porque la verdad es que ese taxista en especial, lo sabe todo, lo es todo, conoce a todo el mundo… solo un poco más que todos los otros taxistas del universo –jajajaja-) la cuestión es que él nos contó que allá se comía un “caldito de papas o pisca andina” en la mañana, y nos habló de unas morcillitas hechas con el cuello del pollo.

La verdad es que olvide preguntar por tales morcillitas, pero lo impelable fue preguntar por los calditos que ya varios me habían mencionado. Averiguando sobre la diferencia entre la pisca y el caldo de papas, concluí que la única diferencia es que uno lleva leche y el otro no.
Sonaba raro desayunar con una sopa y si ésta llevaba leche sonaba más raro aún, por eso, decidí arriesgarme y pedir la Pisca “me la da con todo, por favor”, y así me trajeron mi sopita blanca de la leche, con papitas en cuadritos, galleta triturada, cebollín, y un huevito cociéndose con lo caliente de mi sopa.


Resulta que el desayuno venía en “combo”, con dos arepitas de maíz con zanahoria rallada perfectamente redondas y delgadas, parece que las hicieron con un cilindro (aunque en todos lados que las comí eran igual de “perfectas”, no sé si serán las manos de las tachirenses que ya están calibradas), también me trajeron un vaso de jugo de naranja natural, muy sabroso, y un café con leche excelentemente presentado. Tal vez era el entusiasmo por la novedad, pero todo lo que me trajeron me pareció fantástico, la mañana estaba fría y hermosa, combinaba perfecto con mi pequeña aventura andina.

Las tardes y las noches estuvieron lluviosas, pero no nos interfirieron al momento de comer. Lastimosamente no pude convencer a mis compañeros de trabajo de ir a un lugar con la propia sazón andina, pero los restaurantes a los que fuimos, estuvieron todos excelentes. Massimo´s fue el primero, con su comida italiana y su atención y presentación exquisita. También comimos carne en vara, la cual ya picada, era dispuesta  en cazuelas de barro grandes en el medio de la mesa, y de allí nos servíamos, se mantuvo caliente el chorizo, la carne de res y de cochino. Conocimos también un buen restaurante de comida japonesa Zen, la atención fue lenta y los tragos muy buenos (alegre combinación), los platos: 20 puntos. Para celebrar, la última noche, salimos a Solare, un lugar de tragos y tapas estilo lounge donde apreciamos la movida nocturna de San Cristóbal y comimos y tomamos cosas muy ricas, nada autóctono pero todo muy muy rico.



No cabe duda de que en Táchira hay buen desarrollo, con todo y las adversidades que políticamente su zona geográfica les acarrea, tiene buena gente, buenos lugares para comer y muchas ideas por materializar.

No me alcanzó el tiempo para pasar por La Andina del pueblo (casa de dulces de la ciudad). Pero en el aeropuerto de Santo Domingo había una tiendita y compré unos dulcitos de guayaba que están buenísimos y servirán de carnada para es@s amig@s que tengo tiempo sin ver. Dentro de una semana vuelvo a Táchira, y llueva, truene o relampaguee, me como algo típico de allá y seguro les cuento de eso y de lo que hoy se me olvidó contar.


Shahrazad Canquiz






martes, 5 de agosto de 2014

Sin la arepa bajo el brazo

Cuando queremos decir que una persona nació con suerte, decimos que nació “con la arepa bajo

el brazo”, pues todo en la vida se le da sin ninguna traba. Es tal la significación de la arepa para los

venezolanos que simboliza suerte, riqueza y hasta conformismo e indiferencia, como el decir que

fulano tiene “bozal de arepa” y por eso no se queja. Son tantos los refranes que pudiéramos decir

pero creo que ya queda claro que no se puede imaginar la venezolanidad sin la arepa, ésta es algo

así como nuestro pasaporte comestible.

La arepa se convirtió en comida cotidiana de Venezuela gracias a la harina de maíz precocida, pues

hoy en día son escasas las familias venezolanas que pueden moler el maíz diariamente, por no

decir inexistentes. Por lo que le agradecemos a su inventor y a la industria de alimentos quienes

nos facilitaron la arepa diaria.

Por todo lo anteriormente mencionado, vemos con mucha preocupación el comunicado de

Empresas Polar sobre la imposibilidad de seguir produciendo harina de maíz precocida, la que

cariñosamente todas las amas de casa conocen como harina PAN. Lo más preocupante es que

esta situación viene siendo anunciada desde hace un año y aún no hay soluciones concretas.

La producción de maíz ha disminuido a lo largo de los años y se ha vuelto insuficiente para cubrir

la demanda del país. Solo este año, la siembra del segundo estado productor de cereales del país,

el estado Guárico, ha sido de 62000 has, cuando en el 2007 era de 270000has. Se está sembrando

208000 has menos desde el 2007 y la población y el consumo van en aumento.

Para mantener los niveles de producción se ha hecho necesario importar, pero la burocracia que

esto implica no permite que se liquiden las divisas en el tiempo necesario, por lo que los procesos

se atrasan y los resultados también, es decir, menos kilos de harina PAN para la venta.

Se trata de una ecuación sencilla: Si no hay suelos para sembrar y no hay dólares para importar, no

habrá harina PAN.

Bien sabemos que esta empresa no es la única que produce harina de maíz precocida, que por ello

no se van a extinguir las arepas, pero ¿dónde están todas las variedades que deberían ofertarse?

¿son todas de la misma calidad que la harina PAN?. No creo estar muy alejada de la realidad

cuando afirmo que si esta marca se ha ganado la fidelidad de sus consumidores no ha sido de

gratis y ojo, que en este artículo no estamos cobrando por publicidad.

Esperemos que esta situación se solvente, de lo contrario, nos tocará cazar otras marcas de harina

de maíz, molerlo nosotros mismos o comprarla en amazon, de cualquier modo, no podemos

quedarnos sin la arepa bajo el brazo.


Maria Mercedes Boada


martes, 29 de julio de 2014

Sí somos lo que comemos, ¿qué somos los caraqueños?

Caracas es muestra de nuestra gran Venezuela, multicultural y multisápida, aquí nos encontramos desde hace tanto con la confluencia en el uso de la yuca, el maíz, el plátano y el trigo en la construcción de nuestros desayunos.
Ahora bien, el desayuno es de gran importancia puesto que nos hace estar más alerta, nos mantiene esbeltos y mejora el trabajo y comportamiento de los niños en la escuela y cómo valor nutricional debe representar entre el 20% y el 25% de las calorías que ingieres durante el día, y es importante que esté bien balanceado para que recibas los nutrientes esenciales.
Empecemos con un recorrido de  los desayunos caraqueños dividiendo la historia de esta manera: de 1900 a 1950, de 1950 al 2000 y del 2000 a la actualidad.




 De 1900 a 1950.
En las primeras décadas de 1900, nos encontramos con la Caracas  que recibe a la Revolución restauradora de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.
Algunos cronistas cuentan que los caraqueños con menos  recursos comían: Funche frito, hallaquita con queso rallado, arepa con mantequilla (en ocasiones especiales), plátano con  queso rallado o un bollo de pan, acompañado siempre de guarapo. Otros alimentos podrían ser empanadas rellenas, avena con papelón y canela sin leche, “atol” de maicena (almidón de maíz) y harina de maíz tostado con agua
Aquellos con mayores recursos desayunaban: hallaquitas con queso, empanadas (blancas de queso y oscuras de papelón), arepitas con papelón y anís, pan de trigo, queso frito, guarapo y chocolate
 En general estamos hablando de alimentos frescos: la leche se conseguía recién ordeñada, el maíz se procesaba en el momento de hacer la arepa.
En esta época existían los vendedores ambulantes  de chicha, arepa, maní, que abastecían las casas de caracas con sus productos.  Algunos tenían su esquina  y su clientela, sobretodo los llamados “arepiteros”, padres de los actuales areperos.
Se contaba también al panadero, responsable de abastecer las casas de familia, bodegas, pulperías, pensiones y hoteles. El reparto lo realizaban a primeras horas de la mañana y en la tarde grandes panaderías caraqueñas (e.g., “Las Gradillas” o la de “Sarría”), mediante repartidores que en asno, mula o como peatones llegaban a las casas con su clásico pregón: ¡Panadero, pan!, mientras golpeaban la tapa metálica de la cesta con la mercadería. Inmediatamente salía la criada con una cesta pequeña o paño blanco, recibiendo la “cuenta” o “media cuenta”. Al mismo tiempo pasaba recogiendo el “pan frío”, que luego cortaban en rodajas, tostaban y vendían a menor precio (Schael, s.f.). 
Para 1930 se empezaría a sentir la influencia americana traída de los petroleros y con los alimentos prefabricados: Corn Flakes, All Bran, Puffed Rice, grape nuts, cream of wheat, quesos Kraft, leche Klim, evaporated milk, Leapton tea, Quaker oats, carnes enlatadas y congeladas, Coca-Cola, tocineta americana en lonjas.  Estos empezaron a venderse en las pulperías, hasta que, llegando a la mitad del siglo XX, poco a poco serían desplazadas por los supermercados.




Del 1950  al 2000.
Estamos en la Caracas de Pérez Jiménez  y a pesar de que ya conocían de la llegada de las neveras, éstas no eran accesibles para la mayoría de la población caraqueña, por lo que para 1950 se seguían realizando compras constantes en los mercados de la ciudad y se siguen consumiendo alimentos frescos, por ejemplo, la leche recién ordeñada se conseguía  por litro en el bloque 6 del silencio, es importante resaltar que es para ésta década cuando se construyen y modernizan los mercados más importantes de la ciudad: Quinta Crespo, Guaicaipuro, Chacao, y el Mercado mayor de Coche que distribuía al resto.
Se consumían platos como: hallaquita hervida,  arepa  frita o asada, leche salada, mantequilla y queso blanco rallado.  La leche salada, mantequilla y queso era para mojar la arepa o la hallaquita, Avena sin licuar para las familias con escasos recursos y licuada y con cacao para los mas adinerados. Caraota negra refrita, mantequilla, que se compraba detallada, jamón,  huevos revueltos , indios con salsa de tomate,  fororo, Higado en baño de maria cuyo zumo lo bebian solo los hombres de la casa para darles fuerza,  Torta de platano con queso,  Dulces caseros: lechoza, gelatina tipo chantilly (gelatina con clara de huevo, ) Albondigas,  Arepa con huevo (perico con tomate y cebolla).  Vegetales a la primavera con huevo  en el horno.
Las arepas se hacían procesando el maíz en el momento,  lo cocinaban y luego lo pasaban por una maquinita que lo molia y salia la masa.
En los años 50´ se fundaron en Caracas las primeras areperas, en las que se expendían “tostadas”, es decir, arepas rellenas de diferentes ingredientes, se empiezan a ver las arepas con sus nombres particulares, por ejemplo, “la reina pepeada” que es de 1955 en homenaje a nuestra reina pepeada ganadora del Miss Mundo Susana Duijm.
Ya para 1961 conoceremos la harina pan y el diablito. Con la migración europea extranjera florecen las panaderías y nuestro gusto por la harina de trigo, así es que comenzamos a desayunar cachitos.




Del 2000 al día de hoy.
El desayuno hoy en día está marcado por dos cosas: la rapidez, porque no se dispone de mucho tiempo para prepararlos y la disponibilidad de los recursos. En general seguimos comiendo arepa, con harina de maíz precocida, pan, perico, cachapa, panqueca, empanada, bollos de maíz, etc.
Pero también, los caraqueños hemos entrado en la tendencia de comer sano y comer fitness. Hay que hacer una diferenciación, lo fitness se refiere a una persona con un estilo de vida específico, que hace del ejercicio su centro y lo acompaña con una dieta específica, sus desayunos están constituidos principalmente por huevo (sólo la clara) y avena, las cuales preparan de diversas maneras.




¿Cómo desayuna el caraqueño?
A medida que pasan los años, el desayuno se ha ido adecuando a la evolución de la ciudad. Es así como encontramos diferencias no solamente en las recetas que preparan para esta comida, sino en la manera  y el momento en que se servía.
Para los años de 1910 a 1950 tenemos los testimonios de los caraqueños que crecieron en la ciudad y los inmigrantes venezolanos y extranjeros que llegaban a ella.
Así tenemos por ejemplo a Scannone, que nació y creció en la ciudad y nos cuenta que en su juventud (nació en 1922 o sea que estamos hablando del 30 al 40):
El día comenzaba con un guarapo de papelón que ponían a hervir a las 530 para luego a las 6.30 colar el café.
El desayuno se tomaba en casa, todos juntos en familia. Había un orden en el horario y en la asistencia de la comida que se respetaba. Era un orden muy estricto, casi religioso.
La comida se compraba fresca todos los días, la familia no comía nada que sobrara del día anterior.
La comida restante se destinaba para las lavanderas, ya que ellas no dormían en las casas, sino que llegaban a las 7 am,  buscaban los sobrantes  y todo lo ponían en un plato. Era un desayuno copioso.

El inmigrante que vivía en pensiones, por lo general disponía de una cocina común,  donde desayunaba caratos y guarapos, para luego salir al mercado y  comprar su desayuno a algún vendedor ambulante.
Ya, para mediados de los años 50, hay transformaciones importantes: la mujer entra al campo laboral, el cuidado de la mesa pasa a ser compartido con ambos padres y los abuelos.
La cocina deja de ser de kerosene y pasa a ser a gas, lo cual representa no solo un cambio en el sabor de las comidas, sino que se facilitan las preparaciones.
La dinámica de las familias empieza a ser mucho más rápida para los 80, ya la posibilidad de ir al trabajo o a la escuela y regresar al mediodía para almorzar en familia era casi imposible de realizar, pero aún padres e hijos tenían la posibilidad de  tomar el desayuno juntos en familia.
Con el crecimiento de las ciudades satélites, la necesidad de trasladarse hacia Caracas para estudiar y /o trabajar, el desayuno fue quedando para el trayecto o el sitio de destino. Tomar el desayuno en familia se ha convertido en actividad de fin de semana.
Las opciones  hoy en día para el desayuno son: las panaderías, las cantinas del colegio o la universidad, o las loncheras con las comidas preparadas de las casas.

En fin, los caraqueños somos una mezcla del mundo en cada plato, una fusión de saberes ancestrales con  sabores dulces  y salados en un mismo plato, agregándole una pizca de sazón única  que nos permite diferenciarnos del resto de los venezolanos.




Fotos cortesía de: Jhon Monges (Síguelo en Instagram, a través de: @DrJohn_Ccs)

lunes, 21 de julio de 2014

Sábado entre Gastronomochicas

Reuniones van y reuniones vienen, pero cuando se trata de una cita con las Gastronomochicas, la comida sabrosa nunca falta.
Este sábado 19 de julio, paseamos por varios restaurantes de Chacao y Los Palos Grandes para disfrutar de un día maravilloso.

Comenzamos con el Brunch de Chacao Bistró. Escogimos café y té de flor de jamaica para comenzar con mucho ánimo el día.



Degustamos el Plato Balanza.



Las mandocas fueron nuestro primer bocado. Pero cuando comenzamos a probar las arepitas de colores, nos enamoramos de la arepita de ají dulce (color naranja) y de la de boniato o batata. No podíamos hablar mientras las rellenábamos con queso criollo, nata, guasacaca y una carne mechada que estaba divina.

Para continuar desayunando a la venezolana, una torre de cachapitas que nos encantó.



Una torre de panquecas no podía faltar. El maple syrup y la fresita comenzaban a cerrar nuestro maravilloso desayuno.



Pero como no podíamos olvidarnos de lo rico que son nuestras preparaciones venezolanas, dejamos la torta de queso llanero del Plato Balanza para el final.


Salimos felices y decididas a seguir tomando café. Café Arábica fue el lugar que escogimos para seguir preparando nuestros siguientes pasos.
Por supuesto, un guayoyito siempre nos cae muy bien... y si es acompañado de un tiramisú, ¡mucho mejor!



(Información relevante: nos enamoramos del tiramisú y ni foto le tomamos... ¡se las debemos!)

Había llegado la hora del almuerzo y seguíamos en Café Arábica, así que nos decidimos por un sandwich de pollo al grill. ¡Wow! El queso derretido nos enamoró!



Salimos contentas con el ambiente, el trato, la atención y lo rico que habíamos comido y bebido allí.

Ávidas de información paseamos por "EntreLibros" en Los Palos Grandes y salimos con un libro que no puede faltar en nuestras bibliotecas... ¡ni en las suyas!
"Los panes de Venezuela" de nuestra profesora Ocarina Castillo (@OcarinaCastillo). Publicado por la Fundación Bigott.



Para acabar la tarde, recordamos la comida mandarín que la parte alta del restaurante "El Excelente" nos ofrece. ¡Y allí fuimos a dar!
Tallarines mixtos y vainitas chinas con camarones fueron los platillos que sin miramientos escogimos en un dos por tres.







Realmente, este sábado fue ¡divino!; por eso, queremos compartir con ustedes algunas referencias de contacto y dirección de estos locales que tanto nos hicieron disfrutar.

Chacao Bistró: su cuenta en Twitter es @ChacaoBistro y está ubicado en Calle Urdaneta con Miranda, Edif. ZB, PB Local 2b1060 La Castellana, Miranda, Venezuela. A dos cuadras del Nuevo Mercado de Chacao o a una cuadra del Hotel Renaissance.

Café Arábica: son tan atentos en su cuenta de Twitter como en su restaurante @TuCafeArabica. Se encuentran en Avenida Andrés BelloLos Palos Grandes, Miranda, Venezuela. En la primera cuadra de la calle entre la Torre HP y el Centro Plaza.

Entrelibros: Esta librería se encuentra en la Avenida 2 de Los Palos Grandes. Dispone de tres puestos de estacionamiento, así que no tienes mucho de que preocuparte si vas en carro. A pie, son dos cuadras y media desde la Avenida Francisco de Miranda, subiendo por la calle entre la Torre HP y Parque Canaima.

El Excelente: Lo encuentran en todo el frente de la Plaza Los Palos Grandes, al lado del Excelsior Gama de la Avenida 3. Para disfrutar de la comida mandarín, recuerden subir por las escaleritas a mano izquierda.